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El FMI prevé un crecimiento del 1,7 % para Arabia Saudí en 2026

La evaluación de julio señala que las interrupciones de la navegación por el estrecho de Ormuz afectaron a la actividad petrolera y no petrolera; las previsiones son condicionales y están sujetas a incertidumbre.

Ilustración conceptual de la economía mundial y las conexiones comerciales.Ilustración
Ilustración simbólica

El Fondo Monetario Internacional proyectó un crecimiento del 1,7 % para Arabia Saudí en 2026 en su evaluación del Artículo IV concluida el 29 de julio. El examen del Directorio compara esa perspectiva con el crecimiento del 4,6 % registrado en 2025 y afirma que la guerra regional interrumpió el comercio y las exportaciones de petróleo. Son previsiones publicadas en julio, no el resultado definitivo de 2026. El FMI vincula el panorama a la evolución del conflicto, incluido cuándo se normalice el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.

El crecimiento de 2025 recibió apoyo de la reversión gradual de los recortes de producción de la OPEP+ y de una demanda interna sólida. Según el FMI, la economía entró en 2026 con impulso, inflación inferior al 2 % y un mercado laboral firme. Después, el conflicto y la casi paralización del tráfico por el estrecho limitaron el comercio petrolero y no petrolero y debilitaron la confianza. La secuencia muestra que la expansión del año anterior no elimina los efectos económicos de un nuevo choque de oferta y transporte.

El FMI proyecta un crecimiento del PIB no petrolero del 2,6 % en 2026, más lento que el 4,2 % de 2025. La perspectiva general no depende únicamente de la producción energética, sino también de la incertidumbre regional que afecta al consumo, la inversión y los servicios. El Fondo dice que indicadores de alta frecuencia ofrecieron señales tempranas de estabilización de la actividad no petrolera en abril-junio, después de una probable contracción en marzo. Esa observación no demuestra que la recuperación anual ya se haya completado.

Para el petróleo, el FMI prevé que los precios más altos compensen con creces el menor volumen exportado en 2026 y generen ingresos adicionales. El oleoducto Este-Oeste permitió desviar crudo a puertos del mar Rojo y ayudó a limitar el descenso de las entregas. Sin embargo, el informe recalca que la perspectiva sigue siendo muy incierta hasta que se normalice la navegación por el estrecho. Una interrupción prolongada volvería a afectar al comercio y la confianza. Por eso los posibles ingresos petroleros no borran por sí solos las pérdidas de volumen ni la presión sobre la actividad no petrolera.

El Fondo proyecta una inflación al consumidor del 2,2 % en 2026 y señala que el aumento de los costes de transporte y seguros podría compensarse parcialmente mediante límites de precios para algunos combustibles y alimentos. Sitúa el saldo por cuenta corriente en menos 0,3 % del PIB y el saldo fiscal en menos 3,7 %. Son indicadores distintos: el primero resume los pagos externos y el segundo, los ingresos y gastos del Gobierno. En conjunto reflejan un año en el que los precios más altos del petróleo podrían ayudar a los ingresos públicos mientras persisten presiones comerciales y de precios.

La tabla del FMI proyecta la deuda pública en el 31,8 % del PIB en 2025 y el 32,1 % en 2026. El Fondo considera apropiada una reducción moderada del déficit primario no petrolero y recomienda que cualquier apoyo fiscal ante el choque sea temporal, específico y transparente. A medio plazo, afirma que la consolidación fiscal y las reformas de Visión 2030 deben apoyar el crecimiento y la diversificación. Son evaluaciones de política del FMI, no una nueva decisión presupuestaria ni un paquete de gasto aprobado por el Gobierno.

El principal riesgo a la baja señalado por el FMI es que sigan las interrupciones del transporte marítimo por Ormuz. Eso podría afectar más al comercio, la confianza y la inversión en diversificación. Una normalización más rápida, precios o producción petrolera más altos y una aplicación más firme de reformas de productividad apoyarían las perspectivas. Son escenarios de la evaluación de julio, no resultados ya ocurridos. Los nuevos datos sobre comercio, producción, precios y presupuesto permitirán ver cuánto reflejan las previsiones las condiciones del resto del año.

Conviene separar tres horizontes: el crecimiento comunicado para 2025, las proyecciones del FMI para 2026-2027 y los escenarios ligados al conflicto y a los mercados energéticos. El Fondo prevé que el crecimiento se acelere hasta el 5,5 % en 2027, con un 4,5 % no petrolero. Esa trayectoria depende de que se normalice el tráfico marítimo y se sostenga la demanda interna. El hecho confirmado es que el Directorio concluyó la evaluación del país y publicó estas previsiones; no establece el resultado definitivo de 2026.

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