El Banco Mundial prevé una contracción del 6,4 % de la economía libanesa en 2026
El Monitor Económico del Líbano del verano de 2026 señala que el conflicto revirtió la recuperación anterior y aumentó la presión sobre las finanzas públicas y los ingresos familiares.
Período del evento / de los datos: 2026-08-21
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IlustraciónEl Monitor Económico del Líbano publicado por el Banco Mundial en agosto de 2026 proyecta que la economía del país se contraerá un 6,4 % este año. El informe, titulado «Una economía desgarrada por el conflicto», sostiene que la reanudación de las hostilidades interrumpió la frágil recuperación de 2025. El 6,4 % es una previsión anual, no un resultado definitivo de las cuentas nacionales, y podría cambiar a medida que evolucione la situación. Conviene mantener clara esta diferencia al compararla con datos posteriores o con el repunte del año previo.
Según el informe, Líbano registró en 2025 un crecimiento real estimado del 4,2 %, su expansión más rápida desde el inicio de la crisis financiera de 2019. El mayor consumo, la inversión y los ingresos turísticos, junto con indicadores de alta frecuencia más favorables, habían respaldado esa recuperación. El Banco afirma que la escalada del conflicto en marzo de 2026 agravó los daños en viviendas e infraestructura, desplazó comunidades, interrumpió cadenas de suministro y afectó al turismo y la demanda interna. Por eso el aumento anual anterior no se trasladó automáticamente a 2026.
El informe analiza el impacto económico del conflicto especialmente a través de dos canales: los ingresos por turismo y el consumo privado. Ambos pueden transmitir el choque más allá de los daños directos y los desplazamientos. Por ejemplo, una caída del gasto de visitantes puede afectar el flujo de caja de empresas de servicios, sus proveedores y los ingresos de sus trabajadores. El Banco Mundial calcula que el crecimiento de 2026 sería 10,4 puntos porcentuales inferior a una trayectoria hipotética sin conflicto. Esa comparación no significa que el producto interior bruto caiga un 10,4 %.
Las finanzas públicas registraron en 2025 un superávit global equivalente al 3,9 % del PIB. El Banco atribuye el resultado a una mejor observancia tributaria y mayores ingresos aduaneros y por IVA. El informe señala que la mejora continuó durante el primer semestre de 2026, aunque espera que las presiones aumenten en el resto del año. Las necesidades humanitarias y de reconstrucción, las presiones para aumentar los salarios públicos y un crecimiento más lento de los ingresos podrían dificultar el equilibrio. El superávit del año pasado no demuestra por sí solo que exista el mismo margen fiscal en 2026.
Sobre la deuda, el Banco Mundial afirma que la deuda pública sigue siendo insostenible y que aún no han comenzado las negociaciones de reestructuración. Esto indica que el problema no se resuelve únicamente reduciendo el déficit presupuestario anual: también importan un marco con los acreedores, la situación del sistema bancario y las reformas fiscales. El informe describe al sector bancario como profundamente debilitado, aunque reconoce algunos avances en partes de su agenda de reestructuración. El resumen no ofrece un balance separado de cada entidad ni un calendario detallado de reembolso de depósitos.
El Banco prevé una inflación del 17,5 % para 2026. Entre los factores citados figuran las interrupciones del suministro, el aumento de los costes de transporte marítimo y la subida de los precios del petróleo. Si los precios aumentan más rápido que los ingresos familiares, puede reducirse el poder adquisitivo y dificultarse el acceso a alimentos, transporte y servicios básicos; es una implicación para los hogares de la previsión macroeconómica. El informe añade que el tipo de cambio se ha mantenido estable gracias al uso de reservas y a una liquidez más restrictiva de la libra libanesa, pero podría recibir presión si caen los flujos externos o persisten los choques.
La preocupación a medio plazo es que los desplazamientos y la pérdida de capital físico puedan hacer más que reducir temporalmente la producción. El desplazamiento prolongado, las interrupciones de la educación y la sanidad, y la posible salida de trabajadores cualificados podrían debilitar la capacidad productiva y el crecimiento futuro, según el Banco. Por ello la recuperación debe medirse más allá del número de empresas que vuelven a abrir. Una vivienda segura, el acceso a escuelas y atención sanitaria y la recuperación de infraestructura también forman parte de la capacidad de producir y generar empleo.
El Banco Mundial subraya que la ayuda humanitaria y la reconstrucción son urgentes, mientras que las reformas siguen siendo necesarias para recuperar la confianza y lograr una recuperación duradera. Al leer las cifras deben distinguirse tres medidas: el crecimiento registrado en 2025, la previsión de contracción para 2026 y la diferencia frente a una trayectoria hipotética sin conflicto. El informe no las trata como datos equivalentes. Las nuevas cifras de producción, precios, ingresos y deuda permitirán evaluar cuánto se aproximan las previsiones del 6,4 % y el 17,5 % al resultado final.