Agricultura / MUNDO

La FAO informa de más de 3,3 millones de dosis para pastores de Cisjordania en dos años

La campaña atendió cuatro enfermedades animales; también se anunció una compra separada de unas 50.000 dosis y una vigilancia sanitaria más amplia.

Ilustración conceptual de campos, suelo y datos de riego.Ilustración
Ilustración simbólica

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirmó que durante los dos últimos años se entregaron más de 3,3 millones de dosis de vacunas para proteger al ganado de familias pastoriles vulnerables de Cisjordania, en colaboración con el Ministerio de Agricultura palestino. El comunicado de la FAO del 2 de septiembre de 2026 señala que las dosis apoyaron la inmunización contra la peste de pequeños rumiantes, la viruela ovina, la fiebre aftosa y la brucelosis. La cifra cuenta dosis, no animales; un animal puede recibir más de una.

La FAO indicó que el suministro de los dos años anteriores fue financiado por Italia, Noruega y otros socios mediante su Fondo Especial para Actividades de Emergencia y Resiliencia. Por separado, el ministerio adquirió recientemente unas 50.000 dosis para una campaña de emergencia contra la cepa SAT1 de la fiebre aftosa, con apoyo financiero del Fondo para Pandemias y asistencia técnica y de compras de la FAO. Esas dosis no equivalen a una vacunación ya completada ni deben sumarse automáticamente a los 3,3 millones: el comunicado las presenta como una adquisición de emergencia distinta y reciente.

El anuncio apunta al impacto de las enfermedades animales en los ingresos de los hogares rurales. En la encuesta de la FAO de 2025 sobre datos en emergencias, familias agrícolas señalaron la mortalidad del ganado causada por enfermedades como una de las principales razones de pérdida de ingresos del hogar en años recientes. Los resultados preliminares de la encuesta de 2026 muestran que las menciones de enfermedades animales como una restricción importante para la producción aumentaron un 20 % frente a 2025. Se trata de una variación relativa en las respuestas; no significa que el 20 % de los hogares estuviera afectado ni constituye una tasa de prevalencia sin conocer la muestra y el método.

El trabajo descrito va más allá de entregar vacunas. La FAO y las autoridades palestinas identificaron la brucelosis, la fiebre aftosa y la peste de pequeños rumiantes como tres enfermedades con alto potencial epidémico. El apoyo a la preparación incluye protocolos de prevención, preparación y respuesta; equipos de laboratorio y diagnóstico; procedimientos de vigilancia; herramientas de bioseguridad para el personal veterinario; y sistemas de intercambio de información entre veterinarios públicos y privados. Estos componentes buscan facilitar la detección temprana y coordinar una respuesta adecuada.

Las partidas de financiación también deben distinguirse. La FAO señala que el Fondo para Pandemias concedió una subvención de 20 millones de dólares a un proyecto más amplio para reforzar la prevención y preparación ante pandemias en Cisjordania y Gaza. El proyecto recibió además 25 millones de dólares de coinversión interna y 12 millones de cofinanciación internacional. Lo dirige el Ministerio de Salud palestino, con la FAO, UNICEF, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud entre los socios ejecutores. Estas cantidades no son el coste de compra de los 3,3 millones de dosis ni el presupuesto exclusivo de la campaña ganadera.

La FAO sitúa la iniciativa dentro del enfoque «Una sola salud», que vincula la salud animal, humana y ambiental. Esa conexión explica por qué la vigilancia veterinaria importa más allá de la producción ganadera, pero el comunicado no informa de casos humanos, transmisión de animales a personas ni de un brote que se haya evitado y medido. Las vacunas, el diagnóstico, la bioseguridad en el terreno y el intercambio de datos son componentes de preparación; para evaluar sus resultados se necesitan datos continuos de enfermedades y cobertura de vacunación.

Prevenir las pérdidas por enfermedad puede ayudar a los productores a proteger sus rebaños, los ingresos de sus productos y la resiliencia familiar. Sin embargo, el comunicado no especifica cuántos rebaños o animales recibieron vacunas, dónde se distribuyeron las dosis, si cambiaron las tasas de enfermedad ni qué pérdidas económicas se evitaron. La conclusión respaldada es limitada: las dosis entregadas en dos años representan una intervención amplia de salud animal, mientras que las cerca de 50.000 dosis recientes respaldan una campaña de emergencia contra una cepa concreta. Para afirmar cobertura y resultados finales hacen falta datos de seguimiento.

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