La AIE considera la electrificación una opción de seguridad energética tras el choque de Ormuz
En un escenario de la AIE, la electricidad podría cubrir el 33 % del consumo final de energía en 2035 con costes competitivos; el ahorro de importaciones proyectado no es un resultado ya obtenido.
Período del evento / de los datos: 2026-09-22
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IlustraciónLa Agencia Internacional de la Energía afirmó en un informe especial del 22 de septiembre que la electrificación había ganado peso en los debates sobre seguridad energética tras el choque de suministro del estrecho de Ormuz. Solicitado por Türkiye y Australia, el análisis estudia el potencial de acelerar la electrificación mundial, las diferencias entre sectores y regiones y sus efectos en la seguridad energética y los objetivos climáticos. También se preparó para informar las conversaciones sobre una meta propuesta de que la electricidad cubra el 35 % del consumo final de energía en 2035.
La AIE calcula que, con las tecnologías disponibles y los precios de la energía anteriores al choque de suministro, la electricidad podría cubrir de forma competitiva el 33 % del consumo final mundial de energía para 2035. La proporción actual es del 23 %. La agencia señala que los precios durante la crisis podrían hacer rentable electrificar más usos. Estas proporciones dependen de supuestos de modelización sobre tecnología y costes; no son una previsión definitiva para 2035 ni una meta adoptada por todos los países.
En uno de los escenarios de la AIE, los países importadores de combustibles aceleran considerablemente la electrificación. Sus facturas de importación energética podrían reducirse en más de 400.000 millones de dólares para 2035 frente a 2025, mientras que el uso mundial de petróleo sería 18 millones de barriles diarios menor que en el escenario sin esa aceleración. Son resultados modelizados condicionados a que el escenario se aplique en los países. El ahorro de cada economía dependería de su combinación de generación, infraestructura, adopción tecnológica y precios de la energía.
El informe también estudia la reducción potencial de emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía en transporte, edificios e industria. En el escenario de electrificación acelerada, las emisiones de esos tres sectores caerían un 40 % para 2035. La AIE considera que ese ritmo podría alinearse con los objetivos climáticos internacionales. Sin embargo, el resultado depende de cómo se genere la electricidad y de la rapidez con que se descarbonice el sistema; el informe no afirma que toda demanda adicional de electricidad tenga automáticamente bajas emisiones.
Según la agencia, en los últimos años el consumo mundial de electricidad ha crecido más deprisa que la producción económica y casi el doble de rápido que la demanda total de energía. Vincula el aumento al aire acondicionado, los centros de datos, la fabricación avanzada y los coches eléctricos. A medida que la electricidad gana peso, mantener un suministro fiable y asequible cobra más importancia. Por ello, electrificar no consiste solo en elegir vehículos o aparatos; requiere inversión en generación, redes, flexibilidad y gestión del sistema.
Para las economías emergentes y en desarrollo, el informe identifica potencial en bombas eléctricas de agua para la agricultura, vehículos de dos y tres ruedas en ciudades densas y pequeñas empresas de sectores como alimentación y textiles. Las prioridades varían según el país. La electrificación de bombas depende del suministro local y la gestión del agua; la de pequeñas empresas depende de las conexiones y del coste de los equipos. La AIE también señala que algunos hogares y negocios pueden necesitar ayuda para afrontar el coste inicial del cambio.
El informe enumera riesgos que acompañan a una mayor electrificación. Los retrasos en inversiones de generación y redes pueden crear cuellos de botella. La concentración de las cadenas de suministro de tecnologías clave puede plantear problemas de seguridad, y los ciberataques y desastres climáticos amenazan la continuidad del sistema. Redes flexibles, almacenamiento y fuentes diversas de electricidad pueden ayudar a gestionar estos desafíos. El comunicado no cuantifica un coste mundial único para las inversiones que necesita cada país.
La posible reducción de más de 400.000 millones de dólares en facturas de importación y la diferencia de 18 millones de barriles diarios son resultados condicionales del escenario de la AIE, no ahorros ni compromisos ya alcanzados. El mensaje principal es que la electrificación puede reducir la dependencia de combustibles importados en algunos sectores si hay electricidad fiable y asequible y se invierte en redes. Los planes y datos de ejecución de cada país permitirán valorar cuánto puede aplicarse el escenario mundial a las economías regionales.
